Crecimiento de industrialización en Argentina afectará niveles de procesamiento local

18/11/2017

La agroindustria local volverá a cerrar por segundo año consecutivo con una caída en el volumen industrializado, a pesar de que Paraguay haya obtenido una cosecha récord. El crecimiento de la industrialización de oleaginosas en Argentina influye claramente en esta dinámica, debido a que empresas locales obtienen mayor rentabilidad por exportar soja en estado natural.

El Estado paraguayo debe implementar políticas espejo para contrarrestar las medidas adoptadas por otros países para incentivar la industrialización dentro de sus territorios. La Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO) estima que al cierre del año se alcanzará una molienda de 3,5 millones de tn, que representa apenas el 35% de la cosecha disponible, con lo cual sería el peor resultado registrado desde el 2013, que fue del 33%.

En contrapartida, la industria argentina creció un 10,23% en el procesamiento de soja durante octubre, comparativamente con su desempeño en setiembre. Este crecimiento no fue fortuito, sino que estuvo respaldado por una decisión política que restableció la importación bajo el régimen de admisión temporaria de la soja en estado natural.

Asimismo, se disminuyó y se seguirán reduciendo los porcentajes de retenciones que se aplican a la exportación de productos derivados de la soja y tanto el sector público como el privado están haciendo inversiones para adecuar la infraestructura y mejorar la logística para facilitar la entrada de la materia prima y la salida de los productos derivados.

Los volúmenes procesados en Argentina son significativamente superiores a los que industrializa Paraguay, con lo cual la diferencia en escala y la flexibilidad tributaria para importar granos en estado natural, marca una posición competitiva más favorable para las industrias argentinas, que están en condiciones de negociar mejor sus costos.

Los niveles proyectados de exportación nacional de soja en estado natural, se pueden explicar, en parte, por la creciente demanda de materia prima de las industrias aceiteras en Argentina, que con los cambios propuestos por el Gobierno actual están reduciendo su capacidad ociosa.

Esta tendencia en la demanda se mantendrá, si tenemos en cuenta las declaraciones recientes que dio al diario La Nación de Argentina el Gerente General de la Cámara de Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), Sr. Andrés Alcaraz, dónde señala como “muy buena noticia” el crecimiento de la molienda, sin embargo la industria “va a sufrir la escasez de mercadería” hasta que comience a ingresar soja desde Paraguay y desde Brasil, entre enero y febrero.

Es decir, las industrias aceiteras argentinas que están aumentando su nivel de procesamiento, están pendientes de la cosecha paraguaya para asegurar su stock de materia prima, con lo cual entrarán a competir con nuestras industrias por la misma, en forma más agresiva, con mejores ofertas de precios, poniendo en riesgo nuestros niveles de procesamiento o incluso nuestro propio abastecimiento.

Esta situación evidencia que en 2018 se va a mantener o incluso incrementar la avidez de la industria argentina por la soja paraguaya, afectando aún más los niveles de procesamiento y agregado de valor en nuestro país.

“Los problemas generados por las políticas de incentivos a la industrialización de otros países -que no son contrarrestadas con políticas industriales nacionales- desincentivan el agregado de valor a nivel local, colaborando con que se perpetúe el modelo exportador de materia prima”, explicó Sandra Noguera, Gerente General de la CAPPRO.

La gerente del gremio agroindustrial agregó que las distorsiones generadas en el mercado por la falta de políticas claras que permitan a las industrias locales competir en igualdad de condiciones con sus pares de otros países, están llevando a que el 2017 se cierre con números rojos en cuanto a producción de subproductos derivados del aprovechamiento de materia prima como aceite, harina y cascarilla.

En este contexto es importante mencionar también que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), en su último informe de mercado global de oleaginosas recortó un 6,3% sus proyecciones de industrialización de soja en Paraguay para la campaña 2017/18. Por otro lado, el USDA proyecta que seguirá predominando la exportación de soja en estado natural en la campaña 2017/18, con un volumen de 6 millones de toneladas.

Sandra Noguera prosiguió expresando que el Gobierno paraguayo no debería estar ajeno a la coyuntura mundial de la industrialización de oleaginosas, que exige mejoras constantes y adecuaciones normativas en pos de mantener o acrecentar la competitividad de sus industrias. Toda medida adoptada por otros países repercute o puede repercutir positiva o negativamente, por lo cual, adecuarnos, debería ser una tarea constante.

“La dependencia histórica del Paraguay de la explotación del sector primario necesita ser revisada y cambiada por un modelo agroindustrial, que posibilite un mayor desarrollo económico y social, con el compromiso de lograrlo de manera sostenible”, concluyó.