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Noticias - 04-05-26

La agroindustria nacional sigue fortaleciendo el agregado de valor de la soja y demostrando su capacidad de resiliencia. Actualmente, la capacidad instalada de la molienda se elevó a más de 4,7 millones de toneladas anuales

Desde su instalación, las industrias asociadas a la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO) impulsaron una fuerte expansión de su infraestructura, iniciando con una capacidad cercana a 1,5 millones de toneladas a más de 4,5 millones hacia el 2014, consolidando una base industrial de escala relevante para la economía nacional. Sin embargo, la suspensión de operaciones de la planta de CAHPSA (ex Conti Paraguay) en el 2018 redujo parcialmente esa capacidad a 4,2 millones de toneladas, afectando el potencial de procesamiento del país.

A pesar de los efectos de la pandemia, los shock externos y algunas distorsiones impositivas, la industria logró recuperarse y ese repliegue se restauró en el 2025, cuando CAHPSA reactivó su planta procesadora en Capiatá, retomando nuevamente la capacidad instalada a 4,5 millones de toneladas anuales.

Nuevo asociado, más capacidad

La incorporación de la planta de Pioneros del Chaco marcó un nuevo hito, no solo por el aumento de la capacidad industrial, sino también por su impacto territorial. Se trata de la primera planta procesadora de soja en la Región Occidental, lo que permite avanzar en el agregado de valor en origen en el Chaco paraguayo.

Con una capacidad de molienda estimada en unas 230.000 toneladas anuales, esta nueva agroindustria, ubicada en el corazón del Chaco, contribuye a una mejor integración entre producción y procesamiento, reduciendo la necesidad de trasladar materia prima hacia la Región Oriental o al exterior. Asimismo, su operación dinamiza cadenas productivas conexas en la zona, como la elaboración de alimentos balanceados y el desarrollo de la producción pecuaria, con impacto en la generación de empleo y en la diversificación económica de la región.

La ubicación estratégica de la planta, sobre la ruta Bioceánica, refuerza además las oportunidades logísticas para la inserción en mercados internacionales, consolidando al Chaco como una nueva frontera agroindustrial.

Desde CAPPRO señalamos que, para sostener este crecimiento, será necesario continuar avanzando en condiciones de competitividad que permitan maximizar la industrialización de la producción local.

La agroindustria demostró su valor estratégico y capacidad de resiliencia, resta que los Gobiernos de turno impulsen al sector como herramienta principal para fortalecer la economía nacional.


Fuente: CAPPRO, https://cappro.org.py

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