CAPPRO: La visión país es la verticalización de la cadena de valor agregado
La reciente misión oficial a la República de China (Taiwán), encabezada por el presidente de la República, Santiago Peña, junto con una comitiva de cerca de 40 empresarios paraguayos, dejó importantes enseñanzas sobre el camino que puede seguir Paraguay para trascender su rol histórico de exportador de materias primas. Para CAPPRO, Taiwán es el ejemplo agroindustrial que Paraguay debe seguir.
Para Raúl Valdez, presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO), el viaje representó mucho más que una agenda diplomática: fue una oportunidad para conocer de cerca un modelo de desarrollo basado en la productividad, la innovación y la generación de valor agregado.
Durante una entrevista concedida al programa Paraguay Fluvial, emitido por Radio Central 1140 AM, Raúl Valdez señaló que uno de los aspectos más llamativos de Taiwán es la eficiencia con la que opera su aparato productivo. En un territorio donde apenas el 30% de la superficie es habitable y los recursos naturales son limitados, cada proceso está orientado a maximizar la productividad.
“La precisión es la competitividad para un país como Taiwán. Es difícil separar la competitividad de los detalles”, afirmó.
Según explicó, la aparente simplicidad observada en las plantas industriales taiwanesas es, en realidad, el resultado de décadas de inversión, innovación y resolución de problemas complejos. Esa cultura de mejora continua es, a su criterio, uno de los principales aprendizajes que Paraguay puede incorporar para fortalecer su proceso de industrialización.
Giro estratégico
A partir de esa experiencia, Raúl Valdez planteó la necesidad de avanzar hacia una transformación más profunda de la matriz productiva nacional.
El desafío, sostuvo, es reducir la dependencia de la exportación de granos en estado natural, cuya competitividad se ve cada vez más condicionada por los costos logísticos y las limitaciones de navegabilidad de los ríos.
La apuesta pasa por profundizar la verticalización de la cadena de valor de la soja, aprovechando la producción existente para desarrollar nuevas industrias y generar productos de mayor valor agregado.
"Estamos promoviendo la visión de industrialización o de agroindustrialización a través de la verticalización de la cadena de valor agregado", enfatizó.
La estrategia contempla tres ejes principales:
- Ir más allá del procesamiento básico, impulsando la elaboración de má productos terminados y con mayor contenido industrial.
- Potenciar la integración con la cadena cárnica, utilizando harina de soja de alto contenido proteico para expandir la producción de carne de aves y cerdos.
- Desarrollar nuevos usos energéticos, mediante la transformación del aceite de soja en biodiésel.
“No pensar solamente en producir aceite y producir harina, sino pensar cómo vamos a utilizar ese aceite y esa harina en el medio local para seguir agregando capas de valor”, enfatizó.
Integrar para competir
Para el titular de CAPPRO, la generación de valor agregado no constituye únicamente un objetivo industrial, sino también una condición necesaria para atraer inversiones y acceder a mercados más sofisticados.
En ese sentido, señaló que la exportación de productos con mayor grado de transformación permite mejorar la competitividad del país y aumentar su atractivo para proyectos de inversión de largo plazo.
Taiwán constituye un ejemplo de ese proceso. Hace pocas décadas era una economía predominantemente agrícola y hoy se encuentra entre las más desarrolladas de Asia gracias a una estrategia sostenida de industrialización y desarrollo tecnológico.
Siguiendo esa referencia, Raúl Valdez sostuvo que Paraguay cuenta con una ventaja fundamental: una sólida base productiva sustentada en la soja, que puede convertirse en la plataforma para impulsar nuevas cadenas industriales y potenciar las existentes.
“Lo que estamos proponiendo es integrar una matriz de producción existente en gran escala, como es la soja, a un sistema de agregado de valor”, explicó.
Una hoja de ruta
Como conclusión, Raúl Valdez destacó que la misión a Taiwán permitió observar de primera mano un modelo económico construido sobre altos niveles de productividad, eficiencia e innovación.
Más que una visita protocolar, afirmó, fue una experiencia que ofrece referencias concretas para el desafío que enfrenta Paraguay: transformar su fortaleza agropecuaria en una plataforma industrial capaz de generar más empleo, atraer inversiones y competir con éxito en los mercados globales.
CAPPRO apunta a la verticalización de la cadena de valor agregado
La reciente misión oficial a la República de China (Taiwán), encabezada por el presidente Santiago Peña y una comitiva de casi 40 empresarios, tuvo una fuerte influencia en la búsqueda de Paraguay por trascender su rol de exportador de materia prima. Raúl Valdez, presidente de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO), analizó los alcances de un viaje cuyo trasfondo no es solo diplomático, sino profundamente estructural y tecnológico.
La precisión como ventaja competitiva
El asombro de la comitiva paraguaya no radica solo en la magnitud de la economía asiática, sino en la eficiencia extrema de sus procesos.
En entrevista con el programa Paraguay Fluvial por radio Central 1140 AM, Raúl Valdez destacó que, en un país con apenas un 30% de terreno habitable y recursos limitados, la productividad lo es todo.
"La precisión es la competitividad para un país como Taiwán... es difícil separar la competitividad de los detalles", destacó.
Esta "simplicidad" observada en las fábricas taiwanesas es, en realidad, el resultado de décadas de resolución de complejidades, un camino que Paraguay recién comienza a transitar.
El giro estratégico
El análisis del presidente de CAPPRO propone dejar atrás la dependencia de la exportación del grano en estado natural, cuya competitividad hoy se ve afectada por costos logísticos y limitaciones de calado en los ríos. El nuevo enfoque al que apunta es la verticalización de la cadena de valor agregado.
Raúl Valdez detalló la hoja de ruta para el principal commodity del país:
- Más allá del aceite y la harina: Se busca dejar de pensar en el procesamiento básico para enfocarse en productos terminados.
- Sinergia con la carne: Utilizar la harina de soja de alto contenido proteico para escalar la producción de aves y cerdos.
- Apuesta energética: Procesar el aceite de soja para la producción de biodiesel.
"No pensar solamente en producir aceite y producir harina, sino pensar cómo vamos a utilizar ese aceite y esa harina en el medio local para seguir agregando capas de valor", enfatizó.
Integrar para competir
La verticalización no es solo una meta técnica, sino una necesidad de mercado. Raúl Valdez explicó que exportar productos con valor agregado hace que el país sea "más atractivo para poder realizar las inversiones necesarias" y competir en mercados exigentes como el asiático.
Taiwán, que hace pocas décadas era un país pobre y agrícola, hoy es una de las principales economías de Asia gracias a este desarrollo tecnológico. Paraguay busca ese mismo reflejo:
"Integrar ya una matriz de producción existente en gran escala como es la soja a este sistema de agregado de valor... es el camino siguiendo un poco el reflejo de lo que viene haciendo Taiwán en las últimas décadas".
Más adelante, recalcó que “a través de los productos de valor agregado que Paraguay pudiera ir accediendo a diferentes mercados, nosotros lo que estamos proponiendo es justamente integrar ya una matriz de producción existente en gran escala como es la soja a este sistema de agregado de valor".
En conclusión, Raúl Valdez destacó que el viaje a Taiwán no fue una simple visita protocolar; fue una inmersión en un sistema de "alta productividad" y eficiencia que Paraguay pretende adoptar para dar el salto cualitativo hacia una economía industrializada y globalmente competitiva.
Fuente: Paraguay Fluvial – PFL MEDIA, https://paraguayfluvial.com/