Crece industrialización de la soja y divisas aumentan 40%
La agroindustria paraguaya inició el 2026 con un desempeño sólido, impulsado por un elevado nivel de procesamiento de soja y un contexto de precios favorable. En marzo, la molienda alcanzó 384.126 toneladas, el mayor registro mensual en más de seis años, consolidando una tendencia positiva que llevó el procesamiento del primer trimestre a 765.677 toneladas, con un crecimiento interanual del 9,3%.
Este dinamismo también se reflejó en la utilización de la capacidad instalada, que se ubicó en 66%, en un escenario donde la expansión industrial —producto de nuevas inversiones y reactivaciones— acompaña el crecimiento de la actividad. La capacidad total del país asciende actualmente a 4,77 millones de toneladas anuales, fortaleciendo el potencial de agregación de valor.
En el frente externo, el complejo soja volvió a posicionarse como pilar de la economía nacional. El ingreso de divisas alcanzó US$ 1.443 millones al cierre del primer trimestre, con un incremento del 40% interanual y una participación del 45% en las exportaciones totales del país. Este resultado estuvo impulsado tanto por mayores volúmenes exportados como por mejoras en los precios, especialmente del aceite de soja.
En particular, los productos industrializados mostraron un crecimiento destacado: generaron US$ 287 millones en divisas (+32%), con una fuerte incidencia del aceite de soja, cuyo valor exportado aumentó 36% en un contexto de mayor demanda global vinculada al biodiésel.
Este escenario internacional abre oportunidades relevantes para Paraguay, no solo en términos de exportaciones con mayor valor agregado, sino también en el fortalecimiento de su seguridad energética. El desarrollo del biodiésel se presenta como una alternativa estratégica para reducir la dependencia de combustibles importados y diversificar la matriz energética.
Para capitalizar este contexto, es clave avanzar en acciones estratégicas que impulsen la industrialización, fortalezcan la competitividad y generen previsibilidad para la inversión. Esto permitirá transformar el escenario actual en una ventaja estructural de largo plazo, posicionando al país como un actor cada vez más relevante en cadenas de valor agroindustriales de mayor complejidad.
Fuente: CAPPRO, https://cappro.org.py