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Noticias - 15-09-26

Visión de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO) hacia el año 2046 sobre la industrialización, la competitividad y el desarrollo sustentable

Al conmemorar las primeras dos décadas de la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (CAPPRO), reconocemos el camino recorrido y miramos hacia una nueva etapa de desarrollo. Nuestra visión para los próximos 20 años es que Paraguay transforme una mayor parte de su potencial productivo en alimentos, energía y productos de mayor valor agregado, generando más oportunidades para su gente.

La agroindustria es un puente entre el productor paraguayo y los mercados del mundo. Fortalecer ese vínculo significa ampliar destinos, diversificar la demanda y desarrollar nuevas actividades a partir de la producción nacional. La tecnología y la sustentabilidad serán fundamentales para avanzar, junto con condiciones que permitan invertir y competir a largo plazo.

Diversificación industrial y nuevas cadenas de valor

La soja ofrece una amplia variedad de aplicaciones alimentarias, energéticas e industriales. Paraguay tiene la oportunidad de avanzar gradualmente en su aprovechamiento, comenzando por una mayor utilización de la capacidad de procesamiento existente y el fortalecimiento de las cadenas vinculadas a las harinas, los aceites y sus derivados.

La transformación de proteína vegetal en proteína animal constituye una vía para ampliar el valor generado en el país. A su vez, ingredientes especializados para la alimentación humana, lecitinas, lubricantes y materiales de origen vegetal abren posibilidades de diversificación que deberán desarrollarse según su viabilidad comercial, tecnológica y de escala.

Esta evolución puede ampliar la demanda de servicios técnicos, proveedores industriales y soluciones digitales, y favorecer una mayor vinculación entre empresas, universidades y centros de investigación. El objetivo es construir capacidades que permitan participar en mercados cada vez más exigentes.

Alimentos y energía con valor agregado nacional

Paraguay puede fortalecer su posición como proveedor confiable y competitivo de alimentos y contribuir a la diversificación energética mediante el aprovechamiento sustentable de sus recursos. Para ello, será necesario combinar productividad con atributos ambientales verificables y una mayor integración de las cadenas productivas.

Los biocombustibles representan una oportunidad para agregar valor al aceite de soja, desarrollar industria local y sustituir parte de los combustibles fósiles importados. Su expansión debe apoyarse en condiciones técnicas y económicas sostenibles, reglas previsibles y una articulación que fortalezca a la producción agrícola y al procesamiento nacional.

En un horizonte de mayor plazo, el diésel renovable obtenido por hidrotratamiento (HVO) y los combustibles sostenibles de aviación (SAF) pueden abrir nuevas oportunidades. Su desarrollo requiere inversiones, tecnologías y certificaciones específicas; debe evaluarse considerando la disponibilidad de materias primas, energía, infraestructura y mercados.

Sustentabilidad y trazabilidad para competir

La trazabilidad debe integrarse a la competitividad de toda la cadena. Fortalecer los sistemas que permiten verificar el origen de la producción y sus atributos de sustentabilidad ayudará a responder a las exigencias de los compradores y a respaldar la confianza en los productos paraguayos.

La aspiración es que estas herramientas sean accesibles para el productor, eviten duplicaciones y permitan convertir las buenas prácticas en oportunidades comerciales. La innovación también deberá contribuir a un uso más eficiente del agua, la energía y los insumos, así como a una mayor capacidad de adaptación frente a la variabilidad climática.

Empleo calificado y desarrollo regional

Una agroindustria más diversificada puede generar nuevas oportunidades de empleo y fortalecer el arraigo en las comunidades productivas. La modernización industrial y logística requerirá capacidades técnicas, de mantenimiento, automatización y análisis de datos, además de una actualización continua de las competencias de los trabajadores.

Para que ese proceso se traduzca en bienestar, será fundamental vincular la formación con las necesidades de las empresas y ampliar la participación de proveedores locales. El desarrollo de talleres, transportistas y servicios especializados puede extender los beneficios de la industrialización a más familias y comunidades del interior.

Las condiciones para construir ese futuro

Convertir esta visión en desarrollo exige una agenda sostenida de competitividad. Aprovechar mejor la capacidad instalada y atraer nuevas inversiones requiere seguridad jurídica, previsibilidad y un tratamiento tributario que favorezca el procesamiento local. También demanda logística eficiente, energía confiable, acceso a mercados y financiamiento adecuado.

La competitividad exportadora debe formar parte de esa agenda, con herramientas que permitan gestionar riesgos y dar mayor previsibilidad frente a las variaciones cambiarias. La coordinación entre el sector público, los productores y la industria será decisiva para que el crecimiento de la producción se traduzca en más inversión y valor agregado dentro del país.

“Nuestra visión para los próximos 20 años es que Paraguay transforme una mayor parte de su potencial productivo en alimentos, energía y productos de mayor valor agregado. Contamos con las capacidades para destacarnos como grandes proveedores de alimentos y energías para el mundo en un futuro cercano. Para lograrlo, debemos fortalecer la competitividad de toda la cadena, desde el productor hasta los mercados internacionales, y crear condiciones que permitan invertir y generar empleo de calidad en el país”, afirma Raúl Valdez, presidente de CAPPRO.


Fuente: CAPPRO, https://cappro.org.py

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