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Noticias - 31-03-26

La agroindustria paraguaya muestra señales de recuperación y mejores perspectivas. Con expectativas de una cosecha récord, el sector se posiciona para aumentar el procesamiento y fortalecer la generación de valor agregado, aguardando el acompañamiento de políticas públicas por parte del Estado para fortalecer el sector.

La agroindustria paraguaya inició el 2026 con un desempeño sólido y perspectivas favorables. Al cierre del primer bimestre, el procesamiento de soja alcanzó 381.551 toneladas, levemente superior al mismo periodo del año anterior, mientras que la molienda de otras oleaginosas (canola y girasol), mostró un crecimiento más dinámico, del 22%, consolidando una mayor diversificación en la actividad industrial.

Este comportamiento se da en un contexto de condiciones externas más favorables y expectativas de una cosecha récord, lo que permite proyectar una mejora sostenida en los niveles de procesamiento durante los próximos meses. En febrero, la molienda total superó el registro del mismo mes del año pasado, aunque la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 50%, reflejando el impacto de la reciente reactivación de capacidad industrial en el país. Se espera que este indicador continúe en aumento a medida que avance la zafra.

En términos de comercio exterior, el complejo soja generó ingresos por US$ 785,7 millones, un incremento del 14% interanual, representando el 41% de las exportaciones totales del país. Este crecimiento estuvo impulsado principalmente por mayores envíos de soja en estado natural, en línea con la estacionalidad y el volumen esperado de producción.

Por su parte, las exportaciones de productos agroindustriales alcanzaron US$ 117,3 millones, con una reducción interanual que responde principalmente a limitaciones logísticas, pese a una mayor disponibilidad de productos. En este contexto, la expansión de la molienda será clave para incrementar la participación de los productos con valor agregado en el total exportado.

Un hito relevante es la recuperación de la capacidad instalada de la industria, que vuelve a situarse en torno a 4,5 millones de toneladas anuales tras la reactivación de plantas. Este hecho refuerza el potencial del sector para acompañar el crecimiento productivo, siempre que se mantengan condiciones adecuadas de competitividad.

En un escenario internacional marcado por la volatilidad y las disrupciones en las cadenas de suministro, Paraguay cuenta con una oportunidad estratégica para consolidar su proceso de industrialización. Fortalecer la capacidad de agregar valor localmente no solo permitirá mejorar la inserción internacional, sino también aumentar la resiliencia de la economía y capturar mayores beneficios para el país.


Fuente: CAPPRO, https://cappro.org.py

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