La agroindustria consolida su mejor año desde 2016
La molienda de soja alcanzó 2,61 millones de toneladas hasta agosto, un 12% más que en el mismo periodo de 2025, mientras la utilización de la capacidad instalada llegó al 82%. El complejo soja generó además US$ 3.884 millones en divisas.
La agroindustria paraguaya mantiene un sólido ritmo de crecimiento y 2026 se encamina a convertirse en el mejor año para la molienda de soja desde 2016. Hasta agosto se procesaron 2.607.810 toneladas, volumen que representa un incremento del 12% frente al mismo periodo del año pasado y que se acerca a los niveles registrados hace una década.
Solo en agosto se procesaron 373.090 toneladas, unas 33.000 toneladas más que en agosto de 2025. Con este resultado, ya son siete meses consecutivos en los que la molienda supera a la registrada en el mismo mes del año anterior.
De mantenerse este ritmo durante los próximos meses, la transformación de soja podría incluso superar el récord anual histórico de cerca de 3,7 millones de toneladas alcanzado en 2017.
Mayor aprovechamiento de la capacidad industrial
El crecimiento de la molienda también se refleja en un mayor uso de la capacidad instalada. A agosto, la industria alcanzó una utilización del 82%, dos puntos porcentuales por encima tanto del registro de julio como del mismo periodo de 2025.
El dato confirma la recuperación que viene experimentando el sector y muestra que todavía existe margen para seguir aumentando el aprovechamiento de la capacidad industrial disponible.
Más de US$ 1.000 millones adicionales en divisas
El buen desempeño de la cadena también se refleja en su aporte a la economía. Las exportaciones del complejo soja alcanzaron US$ 3.883,79 millones hasta agosto, más de US$ 1.000 millones por encima del mismo periodo de 2025.
La cadena representa actualmente el 43% de las divisas generadas por las exportaciones del país, seis puntos porcentuales más que un año atrás. El resultado responde al aumento de los volúmenes, impulsado por una mejor cosecha y una mayor molienda, acompañado por una recuperación de los precios internacionales, especialmente del aceite.
Por su parte, las exportaciones de aceite, harina y cascarilla de soja superaron los US$ 997 millones, un crecimiento del 20% interanual.
Más valor agregado para los próximos 20 años
Estos resultados refuerzan una de las principales oportunidades de la agroindustria paraguaya: transformar una mayor proporción de la producción nacional en alimentos, energía e insumos de mayor valor agregado.
De cara a los próximos años, la diversificación de los usos de la soja y de otros productos agropecuarios puede abrir nuevos mercados y generar oportunidades para la industria de alimentos, ingredientes especializados, biocombustibles y otros derivados.
A esto se suma la posibilidad de profundizar la integración entre las cadenas productivas, especialmente mediante una mayor transformación de proteína vegetal en proteína animal, así como el desarrollo de nuevos proveedores, servicios, tecnología y capacidades vinculadas a la industria.
Para convertir este potencial en nuevas inversiones será fundamental sostener una agenda de competitividad de largo plazo, basada en seguridad jurídica, reglas previsibles, condiciones tributarias adecuadas, logística eficiente, energía confiable y acceso a mercados.
La consolidación de 2026 muestra el potencial de la agroindustria paraguaya. El desafío hacia los próximos 20 años será transformar ese crecimiento en más valor agregado, nuevas inversiones y mayores oportunidades para el Paraguay.
Fuente: CAPPRO, https://cappro.org.py